Monedas locales: ¿cómo financiarse comunitariamente?

Las comunidades locales están siempre inmersas en una maraña burocrática, que no les hace tener recursos propios. Bien sea a nivel regional, de ayuntamientos o de unidades menores al municipio, el financiamiento siempre suele provenir de la asignación del Estado central, por lo que la planificación presupuestaria es cuesta arriba y muchas veces está sujeta a la venia de los gobernantes de turno. Es por eso que las comunidades han buscado formas de financiación, y las monedas locales son una de ellas.

Pero, ¿qué son? Las monedas locales, también conocidas como monedas sociales, son generalmente instrumentos de intercambio cuya tasa suele estar anclada a la moneda nacional. El propósito de utilizar estas monedas es, principalmente, favorecer al comercio local, a través de la compra en comercios específicos.

Dinámica de las monedas locales

Aunque esto varía entre cada país según las distintas regulaciones, las monedas locales suelen estar enmarcadas en una misma dinámica. Alguna ONG o ente público municipal las emite, generalmente en paridad 1:1 con la moneda nacional, y ofrece opciones para comprarla, bien sea de modo físico o electrónico.

Después, una serie de comercios exclusivos de esa localidad comienzan a aceptar esa moneda. El objetivo es que ese dinero se gaste solo en esos comercios, que suelen ser productores locales, restaurantes, bares, o negocios de propietarios residentes en la zona.

Al gastarlos allí, se dinamiza el comercio local, en detrimento de las grandes franquicias que, en el contexto de la globalización, solo los debilita.

Eusko: un ejemplo de éxito

Europa es el continente donde las monedas locales han tenido más éxito, y Francia el país que cuenta con más numero de ellas. Algunos censos estiman que en Francia hay al menos 75 monedas locales. De ellas, la que más destaca es el Eusko, una moneda establecida en el País Vasco francés y, desde 2013, la más exitosa del país.

El éxito del Eusko es multidimensional. Principalmente, esta moneda local se ha popularizado muchísimo, por lo que hoy son cientos de comercios los que la usan. Además, se puede usar en modalidad electrónica y física, y ha recibido apoyos de los gobiernos locales y a nivel regional.

Sus resultados para fomentar el comercio local han sido provechosos según diversas estadísticas, y además la moneda ha sido muy útil para fomentar la identidad vasca en Francia, así como el uso del euskera.